Los «Laboratorios Escolares de Investigación y Creación en Territorio Lafkenche» constituyen un proyecto que busca desarrollar, mediante un proceso de co-creación entre docentes locales, investigadores de VioDemos, artistas, y niños y niñas, un conjunto de actividades situadas que fortalezcan la formación interdisciplinaria e intercultural de niñas, niños y jóvenes de la comuna, integrando saberes locales, memorias territoriales y enfoques contemporáneos en educación artística y científica.
Este trabajo se inició a comienzos de diciembre de 2024 mediante encuentros con familias, dirigentes y comunidades escolares, llevados a cabo por los investigadores de VioDemos Angel Aedo, Oriana Bernasconi y Fernando Pairican, en conjunto con una dupla de trabajadores de la Fundación de Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia. Posteriormente, en julio de 2025 se desarrolló una estadía de trabajo de terreno ampliado por parte de un equipo interdisciplinario de VioDemos en las escuelas Chillimapu y Mapudungun, que dio continuidad al proceso.

Más adelante, entre el 9 y el 13 de marzo, se realizaron nuevos encuentros en estas mismas escuelas en el marco del Proyecto de Medio Externo (PME), incorporando además al Liceo Trapaqueante de Tirúa. Angel Aedo, impulsor de esta iniciativa, junto a las y los investigadores Milena Grass, Paula Alonqueo, Fernando Pairican y Oriana Bernasconi, así como las estudiantes de doctorado Javiera Roa y Katherine González, han acompañado de cerca este proceso mediante visitas sostenidas a la provincia de Arauco, en particular a la comuna de Tirúa. A este proceso se han sumado también estudiantes en etapa final de sus estudios de pregrado, como Antonia Bustamante y Josefina Miranda, junto con profesionales recientemente tituladas, entre ellas Victoria Ribba y Rafaela Vallejos, quienes han contribuido activamente al trabajo de terreno y a las labores de sistematización. Dicho trabajo también se ha realizado gracias a la colaboración de Departamento de Administración de Educación Municipal (DAEM) de Tirúa.
Entre las actividades de la nueva edición de la escuela destacan jornadas con estudiantes de una clase multinivel de la Escuela Rural de Chillimapu, donde se realizaron recorridos por la geografía ritual de la zona, recolección de plantas de interés para los niños/as, muchas de ellas medicinales. Al volver a la escuela, realizaron un experimento de suelo que les permitió descubrir cómo este funciona como un filtro natural, generando sorpresa y asombro en cada paso de la experiencia. A esto se sumó la creación e investigación con las plantas recolectadas a través de la técnica fotográfica “cianotipia”, donde transformaron lo recolectado en obras artísticas, explorando la luz, la naturaleza y la creatividad.

En la Escuela Mapudungun y el Liceo Trapaqueante también se realizó una recolección de plantas, las cuáles fueron utilizadas posteriormente para la elaboración de máscaras, las cuales permitieron construir seres que emergen de los elementos de la zona. Dicha actividad tuvo como objetivo trabajar la memoria del territorio por medio de las preguntas: ¿Quién es este ser? ¿De qué se alimenta? ¿Qué capacidades tiene? ¿Qué cosas ha visto que los humanos ya no recordamos? ¿Qué memorias nos puede contar?

Por su parte, junto al Liceo Trapaqueante se vivió una enriquecedora jornada de exploración en terreno, por medio de una salida hacia el sector de La Herradura. Allí, las y los jóvenes lograron conectar directamente con su entorno, reconociendo la riqueza natural y cultural de la zona a través de la observación y el diálogo con especialistas.
“En esta nueva etapa de la Escuela Lafkenche logramos desplegar un proceso de trabajo conjunto en el que se encontraron los saberes técnicos y metodológicos que llevamos como equipo con la creatividad desafiante de niños, niñas y adolescentes, y con la gran apertura de profesoras/es rurales para experimentar otras formas de aprendizaje. Lo más valioso ha sido que este diálogo no busca imponer una mirada externa, sino aprender a escuchar mejor los saberes locales, las memorias del territorio y las formas en que las comunidades ya producen conocimiento. Experiencias como ésta plantean desafíos muy relevantes para las ciencias sociales, las humanidades y las artes, porque nos exigen construir modos de creación y reflexión que sean pertinentes para las personas con las que trabajamos, y a quienes debemos, en primer lugar, nuestros hallazgos científicos y nuestras innovaciones metodológicas. En ese sentido, este tipo de iniciativas también son una manera concreta de ejercer una ciencia y unas artes públicas, comprometidas con los procesos democratizadores que deben fortalecerse en múltiples niveles de nuestra sociedad”, señala Angel Aedo.
Por su parte, respecto a cómo VioDemos se vio intervenido por las comunidades educativas, el investigador Fernando Pairican señala que “lo que nosotros desarrollamos como idea para el territorio en Tirúa ha ido modificándose por la interacción con la escuela, los profesores/as, los directores/as y también la Municipalidad, lo cual nos lleva a explorar un camino que va dando interesantes visiones sobre la investigación y cómo construirla”.

“Fue una experiencia super enriquecedora, de mucho aprendizaje, de revivir aquellas actividades que a uno le hacían cuando pequeña y hoy vuelven a tomar sentido. Es muy bonito trabajar con niños y niñas. Me permitió aplicar conocimientos que en estos cinco años ejerciendo como arqueóloga pude aprender y que sirven para las próximas generaciones, para motivarlos y conectar con ellos”, añadió Rafaela Alegría, integrante del equipo.
Finalmente, las tres escuelas cerraron una semana que dejó aprendizajes significativos y hermosos momentos compartidos, fortaleciendo la conexión de sus estudiantes y profesores/as con el territorio y sus saberes.