“Yo lo que veo es muchísimo desanclaje de la ciudadanía, muchísima retracción”, dice Juan Pablo Luna, sociólogo uruguayo, quien llegó a Chile hace ya dos décadas.

Su tiempo lo divide hoy entre la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile y, unos meses al año, en la Universidad McGill en Canadá, donde es Diamond Brown Chair in Democratic Studies. Cuando se le pregunta cómo ve el clima social en Chile hoy, cuenta que como investigador asociado de Viodemos -el Instituto Milenio para la investigación de la violencia y democracia-, han estado con un grupo haciendo entrevistas cualitativas en la Región Metropolitana, Araucanía y Alto Hospicio.

“Roberto Méndez, por ejemplo, instaló esta idea del pesimismo. Yo creo que, además, lo que uno ve es deserción hacia lo individual, hacia lo familiar”, explica.

“Las familias están metidas para adentro, están viviendo la crisis de seguridad, de empleo, que la sienten muy cercana. Lo que escuchas en las entrevistas: yo estoy solo, me tengo que arreglar solo. La gente informándose cada vez más a partir del WhatsApp de su barrio, de las alarmas de seguridad del sector, desenganchada incluso de los medios de comunicación tradicionales y viviendo una vida de refugio y resistencia desde lo individual”.

Y agrega: “Y uno desde esa perspectiva ve una política desanclada, desfondada, con poca conexión con esa realidad territorial”.

La seguridad como tema central de la disputa política en Latinoamérica, la distancia entre la clase política y los ciudadanos, son algunos de los temas que ha estudiado y publicado. En semanas de debate sobre límites del Estado y los derechos personales, y cuando la palabra de la semana proviene de las Ciencias Sociales -“iliberal”, nunca antes tan citada- se sienta a responder las preguntas de The Clinic sobre lo transcurrido en las últimas semanas.

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