Entender cómo funciona el sistema de justicia en Chile y cuáles son los derechos de niños, niñas y adolescentes (NNA) al enfrentarse a un proceso judicial no tiene por qué ser una materia abstracta ni lejana. Con el objetivo de acercar estos conceptos al ámbito escolar, el Instituto Milenio para la Investigación en Violencia y Democracia (VioDemos) y la Fundación Crea Equidad —con el apoyo del Colegio Cree de Cerro Navia— implementaron con éxito el proyecto de educación cívica «Pilotaje de Tribunalia en contexto escolar».
La iniciativa utilizó Tribunalia, una herramienta lúdica creada por Crea Equidad que consiste en maquetas y representaciones a escala de tribunales de Familia, Garantía, Juicio Oral en lo Penal y la Sala Gesell. A través de cuatro sesiones de trabajo realizadas durante los meses de marzo y abril, dos cursos de 8° básico participaron en un proceso metodológico que combinó diagnósticos iniciales, simulaciones de casos reales y evaluaciones finales.
En la etapa de aplicación, los estudiantes asumieron roles clave del sistema judicial —como jueces, fiscales, defensores públicos y consejeros técnicos— para resolver casos especialmente adaptados a su edad. Entre las temáticas abordadas destacaron los procesos de responsabilidad penal adolescente (Ley 20.084), audiencias de cuidado personal en tribunales de familia (Ley 19.968) y la declaración judicial protegida en la Sala Gesell bajo la Ley 21.057, cuyo propósito es evitar la revictimización de NNA en delitos graves.
De la ficción a la comprensión procesal
Uno de los resultados más destacados de la evaluación ex-post fue el notable cambio en la comprensión cívica de las y los participantes. Si en el diagnóstico inicial el concepto de tribunal se asociaba a programas de televisión como «Caso Cerrado» o a ideas difusas sobre el castigo, al finalizar las jornadas los estudiantes demostraron un manejo sólido de los procedimientos, distinguiendo con claridad la función del fiscal como representante del Estado, el rol del defensor y la importancia del interés superior del adolescente.
Además, el espacio de dinamismo y confianza promovido por el juego permitió que los propios estudiantes formularan propuestas en la actividad «Diseña tu tribunal ideal». En un «petitorio» colectivo recogido por los equipos, las niñas y niños enfatizaron la necesidad de contar con justicia amigable, planteando la incorporación de «salas de paz» para reducir el estrés, elementos sensoriales para personas con Condición del Espectro Autista (TEA), ambientes coloridos y garantías de privacidad para que la experiencia judicial sea digna y acogedora.
Un canal de participación y confianza
El desarrollo del proyecto reveló también un impacto que trascendió la enseñanza teórica: la dinámica de juego y la presencia de profesionales especializadas generaron un entorno de seguridad donde los propios estudiantes pudieron expresar dudas personales y reportar situaciones sensibles de vulneración de derechos, las cuales fueron canalizadas mediante protocolos de acción coordinados con el establecimiento educativo.
Desde el punto de vista institucional, la experiencia confirmó que Tribunalia —que originalmente fue concebida para la intervención individual en programas de protección especializada— posee un enorme potencial para ser escalada masivamente en el sistema escolar como una herramienta innovadora de formación ciudadana. Entre las proyecciones a futuro identificadas por los equipos se cuenta la simplificación de guiones para incentivar la improvisación, el ajuste de la dinámica a los tiempos de aula y la elaboración de materiales pedagógicos que permitan a las y los docentes dar continuidad a estas materias.